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	<title>Blog del Freelance</title>
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	<description>Consejos, utilidades y curiosidades para freelance</description>
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  <title>Blog del Freelance</title>
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		<title>12 fuentes de inspiración para romper el bloqueo inicial</title>
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		<pubDate>Sun, 29 Aug 2010 09:24:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>ansueta</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Gran parte de los trabajos que debemos realizar a lo largo del día son esencialmente rutinarios: sabemos lo que hay que hacer y cómo hay que hacerlo. Lo único que necesitamos es concentración y esfuerzo sostenido.
A veces, en cambio, necesitamos poner en marcha toda nuestra creatividad para construir algo nuevo, distinto a lo anterior: un [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-full wp-image-6648" style="margin-left: 10px;margin-right: 10px" src="http://blogdelfreelance.com/files/2010/08/Inspiracion.jpg" alt="Inspiracion" width="275" height="406" />Gran parte de los trabajos que debemos realizar a lo largo del día son esencialmente <strong>rutinarios</strong>: sabemos lo que hay que hacer y cómo hay que hacerlo. Lo único que necesitamos es concentración y esfuerzo sostenido.</p>
<p>A veces, en cambio, necesitamos <strong>poner en marcha toda nuestra creatividad </strong>para <strong>construir algo nuevo</strong>, distinto a lo anterior: un diseño, un texto, una propuesta, una presentación, una aplicación diferente&#8230;</p>
<p>No resulta fácil salir de la rutina y la repetición. A menudo no sabemos por dónde empezar. Nuestra mente se bloquea y tenemos la sensación de que no vamos a ser capaces de encontrar una  salida.</p>
<p>Para hacer frente a este problema, nada mejor que encontrar una buena<strong> fuente de inspiración</strong>. Elige la tuya:</p>
<h3>1. Un paseo de 20 minutos</h3>
<p>Si a pesar de tus esfuerzos no consigues hacer nada productivo, a veces es mejor cortar por lo sano. Apaga el teléfono y el ordenador, abandona la oficina y camina por alguna zona agradable, mejor todavía si se trata de un jardín, un parque o un entorno natural. <strong>Cambiar de escenario</strong> puede ser suficiente para relajar la presión y romper el bloqueo mental.</p>
<h3>2. Habla con un amigo/a</h3>
<p>Todos necesitamos escuchar una voz amiga de vez en cuando, y disponer de alguien que nos escuche. Hay gente que necesita hablar de sus problemas. Otros, en cambio, prefieren conversar sobre otra cosa ajena al trabajo. También hay quien busca un punto de vista diferente.</p>
<p>Cualquiera de estos métodos puede ser válido para volver al trabajo con energía y confianza.</p>
<p><span id="more-6645"></span></p>
<h3>3. Lee algo</h3>
<p>Siempre puedes buscar inspiración en lo que otros han escrito. A veces, la respuesta aparece cuando profundizamos sobre un tema concreto. En otros casos,  la inspiración llega de forma lateral, cuando leemos cuentos, novelas y poemas que no tienen por qué estar directamente relacionados con el tema que nos ocupa.</p>
<h3>4. Pon la música adecuada</h3>
<p>La música puede convertirse en un excelente estímulo. Elige el tipo de música más apropiado para tu estado anímico: calmada si necesitas sosiego, potente cuando notas que te falta energía, un grupo nuevo cuando necesitas un nuevo punto de vista, etc.</p>
<h3>5. Haz ejercicio</h3>
<p>La práctica de ejercicio físico es una de las mejores recetas contra la ansiedad. Además, liberarás endorfinas, que suelen traducirse en una  sensación placentera.</p>
<h3>6. Alimenta tu energía</h3>
<p>Algunos profesionales se abstraen tanto cuando trabajan que se olvidan hasta de comer, y acaban con las baterías completamente descargadas. Recuerda que sin energía no se puede trabajar.</p>
<p>Somos lo que comemos, así que no te conformes con &#8220;lo primero que encuentres por ahí&#8221; (precocinados, bollería industrial, etc.). Intenta construir tu dieta con alimentos sanos y naturales. Tu cuerpo te lo agradecerá.</p>
<h3>7. Cambia de ambiente</h3>
<p>Si normalmente desarrollas tu actividad profesional en tu casa, o en una oficina, prueba a trabajar en otro espacio. Por ejemplo, una cafetería, una biblioteca o un parque. Como ya hemos comentado, a veces cambiar el escenario es suficiente para que cambie también nuestra actitud frente al trabajo.</p>
<h3>8. Graba tus reflexiones</h3>
<p>Si estás tratando de escribir algo y no consigues pasar de la primera frase, puedes probar con una grabadora. Dicta tus ideas según van apareciendo, más adelante podrás pasarlas a limpio para organizarlas y pulirlas. Lo importante es no quedarse bloqueado/a.</p>
<h3>9. Estilo libre</h3>
<p>A veces el bloqueo mental parece imposible de superar: no se nos ocurre absolutamente nada. En estos casos, puede ser muy útil coger un simple lápiz y un papel y empezar a escribir sobre cualquier tema, o a dibujar cualquier forma, aunque sea un garabato. Ese borrador inicial nos ayudará a superar el “pánico al papel en blanco”. A partir de ahí podemos ir encadenando conceptos e ideas, canalizando nuestros esfuerzo hacia el objetivo marcado.</p>
<h3>10. Reflexiona</h3>
<p>Solemos ir tan acelerados, siempre saltando de una tarea a otra, que no tenemos tiempo de pararnos a pensar en lo que nos conviene hacer. Las prisas y la urgencia no nos permiten mantener una visión equilibrada de la situación en la que nos encontramos, y eso suele traducirse en un cierto bloqueo. Por eso es tan importante que, de vez en cuando, nos tomemos 10 minutos sin interrupciones para reflexionar. Esto nos permitirá retornar al trabajo con la mente despejada y las ideas mucho más claras.</p>
<h3>11. No te detengas</h3>
<p>La clave se encuentra en romper la inercia del bloqueo, y la presión es nuestro peor enemigo. Lo importante es arrancar de alguna manera, echar a andar. Así que no te preocupes demasiado por los errores y las imperfecciones del principio. Son inevitables. Simplemente empieza a trabajar. Más adelante tendrás oportunidad de corregir las inconsistencias y de mejorar el producto final.</p>
<h3>12. Cambia tu herramienta de trabajo</h3>
<p>Cambiar la herramienta habitual de trabajo puede llevarnos a una situación completamente distinta a la que estamos habituados. De ahí es fácil que surjan nuevos puntos de vista, e ideas que de otra forma permanecerían ocultas. Si siempre trabajas con ordenador, prueba a trabajar con una libreta y un bolígrafo, y viceversa. Prueba también algún programa nuevo, diferente al que utilizas normalmente. Cualquiera de estas iniciativas te ayudará a romper el bloqueo.</p>
<p>Puedes consultar el artículo <a href="http://freelancefolder.com/15-ways-to-get-inspired/" target="_blank" onclick="javascript:pageTracker._trackPageview ('/outbound/freelancefolder.com');">15 ways to get inspired</a>, publicado por Yael Grauer en FreelanceSwitch.</p>
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		<title>7 buenas prácticas para ganarte al cliente</title>
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		<pubDate>Sat, 21 Aug 2010 11:26:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>ansueta</dc:creator>
				<category><![CDATA[Consejos prácticos]]></category>
		<category><![CDATA[Marketing]]></category>
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		<description><![CDATA[La satisfacción de tus clientes está basada, principalmente, en la calidad de tu trabajo. Pero no podemos olvidar que la forma de hacer las cosas también juega un papel importante.
Hemos seleccionado algunas prácticas relativamente sencillas que te ayudarán a ganarte la confianza de tus clientes.
1. Entrega un poco antes del plazo previsto
Es mejor cubrirse las [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-full wp-image-6632" style="margin-left: 10px;margin-right: 10px" src="http://blogdelfreelance.com/files/2010/08/sonrisa.jpg" alt="A smile a day keeps the pain and the doctor away, by Zitona Qatar" width="400" height="259" />La satisfacción de tus clientes está basada, principalmente, en la calidad de tu trabajo. Pero no podemos olvidar que <strong>la forma de hacer las cosas también juega un papel importante</strong>.</p>
<p>Hemos seleccionado algunas <strong>prácticas relativamente sencillas</strong> que te ayudarán a <strong>ganarte la confianza de tus clientes.</strong></p>
<h3>1. Entrega un poco antes del plazo previsto</h3>
<p>Es mejor cubrirse las espaldas en la estimación para poder entregar el trabajo a tiempo y, si puede ser, incluso  un poco antes.</p>
<p>Si entregas con un día o dos de antelación, el cliente apreciará tu eficacia, y además tendrá tiempo de realizar algunas pequeñas correcciones antes de lanzar el proyecto al público.</p>
<p><strong>Ojo:</strong> no te pases de listo/a. Como hemos comentado alguna vez, <a href="http://blogdelfreelance.com/2010/07/05/los-riesgos-de-entregar-un-proyecto-antes-del-plazo-comprometido/" target="_self">si finalizas el trabajo con demasiada antelación, acabarás levantando suspicacias</a>. El cliente puede acabar pensando: “¿Por qué me dijo 10 días si en realidad podía hacerlo en 5? Me está tomando el pelo&#8230; “</p>
<h3>2. Toma la iniciativa</h3>
<p>La mayor parte de las veces, el cliente acudirá a ti con una idea de lo que necesita, pero sin un conocimiento profundo sobre tu área de especialización. En tus manos está ayudarle a encontrar la solución que necesita. Para eso debes tomar la iniciativa.</p>
<p><span id="more-6619"></span></p>
<p>Evidentemente, puedes limitarte a tomar notas, como si fueras un secretario, o un notario que levanta acta. Pero el cliente agradecerá que asumas un rol activo: que le orientes, que le facilites propuestas y soluciones. Esta actitud participativa puede ayudarte a consolidar tu relación con el cliente a lo largo de todo el proyecto.</p>
<h3>3. Responde a los correos con rapidez</h3>
<p>A nadie le gusta esperar. A los clientes tampoco. Es casi imposible que puedas realizar todo lo que te piden al instante. Pero lo que sí puedes hacer es responder cuanto antes a sus correos electrónicos, resolviendo las dudas, estimando el alcance, dando plazos orientativos, etc.</p>
<p>Es una forma sencilla y rápida de tranquilizar al cliente, que así tiene constancia de que &#8220;hay alguien ocupándose de sus asuntos&#8221;, y de que estás al tanto de sus necesidades. Además, respondiendo vía email podrás evitar un montón de llamadas telefónicas “desesperadas”, que suelen consumir mucho más tiempo.</p>
<h3>4. Sonríe de vez en cuando</h3>
<p>No hemos venido al mundo a  sufrir. En un cara cara con otra persona, la sonrisa es uno de los  primeros gestos que descodificamos. De manera consciente e inconsciente,  solemos interpretarlo como señal de alegría, energía positiva y  confianza.</p>
<p>No tiene sentido mostrar una sonrisa forzada. Pero tampoco tiene ningún sentido estar todo el día con cara de funeral, como si el trabajo que realizamos fuese una condena. Intenta ser positivo. Disfruta con lo que haces y cultiva un gesto tan positivo y natural como el de la sonrisa. Tu cliente -y cualquier persona que se relacione contigo- lo agradecerá.</p>
<h3>5. Atención extra</h3>
<p>Un profesional tiene que cobrar por el trabajo que realiza, eso es evidente. Pero eso no debería convertirte en una caja registradora, incapaz de adaptarse a las circunstancias específicas de cada caso. Si uno de tus buenos clientes necesita que, aparte de los estimado y presupuestado, realices unos pequeños cambios urgentes en su proyecto, posiblemente no te suponga demasiado esfuerzo hacerle caso. El cliente quedará encantado con tu atención, y seguramente seguirá confiando en ti para futuros proyectos.</p>
<h3>6. Un poco de  paciencia</h3>
<p>Todos nos equivocamos. Los clientes también. Muchas veces nos enfadamos porque el cliente no sabe lo que quiere, porque se ha empeñado en hacer las cosas de una manera que consideramos equivocada, porque no se decide, etc. A veces se nos olvida que el cliente no lo hace a propósito, y que su objetivo, desde luego, no es fastidiarnos a nosotros.</p>
<p>Gritar, indignarse, pedir cuentas no servirá más que para agravar el problema. Con un poco de paciencia y de comprensión seremos capaces de reconducir los cambios y los errores para llevar el proyecto a buen puerto. El cliente nos  lo agradecerá.</p>
<h3>7. En cuanto surja un problema, levanta la bandera</h3>
<p>Los problemas no suelen desaparecer por arte de magia. Es más, tienden a agravarse cuando no los afrontamos con determinación. Por eso es tan importante comunicar los problemas -los de verdad, no las tonterías- al cliente cuanto antes, en vez de echar tierra sobre ellos. Así sabremos a qué atenernos, cuál es el alcance real, cuáles son las alternativas&#8230; Y, sobre todo, podremos dar una respuesta conjunta.</p>
<p>Si silenciamos el problema, éste aparecerá al final de todo, cuando ya no podemos hacer nada por solucionarlo. Y el cliente se acordará de nosotros y de nuestra familia durante mucho tiempo&#8230;</p>
<p>Puedes consultar el artículo <a href="http://freelancefolder.com/doing-the-little-things-to-please-clients/" target="_blank" onclick="javascript:pageTracker._trackPageview ('/outbound/freelancefolder.com');">Doing the Little Things to Please Clients</a>, publicado por Amber en FreelanceFolder</p>
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		<title>Comunicación con el cliente: siempre positivo, (casi) nunca negativo</title>
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		<pubDate>Sun, 15 Aug 2010 09:00:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>ansueta</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Un buen mensaje no es capaz de &#8220;corregir&#8221; una acción equivocada, pero un mensaje negativo puede impedir que nuestros clientes se animen a dar el siguiente paso en una relación comercial. Piensa, si no, en un buen libro con una pésima portada y un título poco afortunado: el contenido interior puede ser realmente bueno, pero [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-full wp-image-6591" style="margin-left: 10px;margin-right: 10px" src="http://blogdelfreelance.com/files/2010/08/siempre-positivo.jpg" alt="siempre positivo" width="315" height="401" />Un buen mensaje no es capaz de &#8220;corregir&#8221; una acción equivocada, pero un mensaje negativo puede impedir que nuestros clientes se animen a dar el siguiente paso en una relación comercial. Piensa, si no, en un buen libro con una pésima portada y un título poco afortunado: el contenido interior puede ser realmente bueno, pero muchos posibles lectores ni siquiera van a concederle una oportunidad&#8230;</p>
<p>Por eso es tan importante &#8220;desactivar&#8221; la carga negativa de los mensajes que emitimos.</p>
<h3>Las palabras que escogemos nos &#8220;retratan&#8221; (y a veces nos delatan)</h3>
<p>Si lo piensas, en nuestra actividad profesional estamos todo el tiempo lanzando mensajes: en los contenidos de la página web, los emails que enviamos, las presentaciones, las conversaciones telefónicas que mantenemos, nuestro portfolio, las propuestas que elaboramos&#8230;</p>
<p>Las palabras que utilizamos en estos mensajes hablan por nosotros, y suelen decir bastante más de lo que nosotros, en principio, queremos decir, o de lo que somos conscientes que estamos diciendo. Podemos afirmar que las palabras que escogemos para transmitir una idea nos delatan. O, todavía más precisamente, nos retratan. Muestran nuestra forma de pensar y de sentir: nuestro sistema de ideas, nuestro enfoque, nuestra auténtica percepción -consciente e inconsciente- sobre un asunto, así como nuestra actitud e incluso nuestro estado de ánimo.</p>
<p><span id="more-6563"></span></p>
<h3>Un libro abierto</h3>
<p>Si nos encontramos en un bueno momento, confiamos en nuestras posibilidades y estamos seguros de lo que decimos, seguramente lo dejaremos ver en las palabras que escogemos y en las expresiones que utilizamos. Utilizaremos muchas afirmaciones, mensajes positivos, fórmulas basadas en la confianza. Pero -y aquí suele estar el problema- si estamos un tanto deprimidos, cansados, o llenos de dudas, tenderemos a trasladar ese estado anímico a nuestros mensajes, aunque no seamos conscientes de ello.</p>
<p>Un ejemplo. Cuando presentamos al cliente una propuesta que no nos acaba de  convencer, o sobre la que no estamos seguros, es muy fácil que en nuestro discurso se cuelen muchas  expresiones negativas (no, tampoco, reducido, limitado, imposible,  inviable,&#8230;) y, sobre todo, muchas expresiones de duda: no estoy  seguro, no sé, puede ser, quizá, sería algo así, etc.</p>
<p>Aunque  nosotros no seamos conscientes de ello, tras examinar nuestro mensaje el  receptor -cliente, colaborador, cliente potencial- se dará perfecta  cuenta de que algo falla en nuestro discurso, de que hemos dejado pistas  que apuntan a una cierta falta de convicción. Tras leer o escuchar un  mensaje lleno de expresiones negativas y vacilaciones, lo normal es que  el cliente saque la siguiente conclusión: “Si lo cuenta así, es que ni  siquiera él/ella está muy convencido de lo que dice”.</p>
<p>La  consecuencia lógica de esto  es que el cliente desechará nuestra  propuesta, y dará más crédito a la opinión de otro proveedor.</p>
<h3>La importancia de neutralizar la carga negativa</h3>
<p>A veces, el problema no es el estado de ánimo, sino simplemente que no hemos prestado atención a las expresiones utilizadas, o que estamos acostumbrados a construir nuestro discurso con fórmulas negativas, condicionales y elipsis, quizá porque entendemos que afirmar e &#8220;ir al grano&#8221; es de mala educación. Ahí estamos dejando ver nuestro sistema de ideas, y una parte de nuestra concepción del mundo.</p>
<p>Todas estas son situaciones que a menudo conviene evitar para no ahuyentar a los clientes.</p>
<p>La parte positiva es que si conseguimos  un cierto control sobre las palabras y expresiones empleadas -al menos  en los textos escritos- podemos neutralizar la carga negativa de  nuestros mensajes para centrarnos en los aspectos positivos. Esto no hará que  nuestro estado anímico cambie, ni disipará nuestras dudas, es cierto, pero impedirá que el cliente  obtenga una imagen negativa sobre nosotros. Que no es poco.</p>
<p>La clave está en entender que un texto en positivo transmite energía y confianza. Por eso es tan recomendable repasar los textos para limar las asperezas, las expresiones negativas y las formas que generan dudas.</p>
<h3>La diferencia entre “sería y “será”</h3>
<p>Un ejemplo típico de lo que estamos contando es el uso de las formas condicionales frente al futuro. No es lo mismo decir:</p>
<p><strong>CASO 1. </strong>“El proyecto estaría terminado para el día X de agosto” que decir</p>
<p><strong>CASO 2.</strong> “El proyecto estará terminado para el día X de agosto”</p>
<p>En el primer caso, parece que existen otras variables -no mencionadas- que condicionarán la fecha de entrega del proyecto. Es decir, el proyecto podría estar para el día X, pero también podría no estarlo. Es una proposición que “flota en el aire”.</p>
<p>En el segundo caso, en cambio, no hay duda de que el proyecto estará listo para el día X de agosto. Por eso, si lo que quieres decir es que la fecha de entrega será el día X, la segunda fórmula es mucho más clara y precisa, no concede espacio para las dudas y seguro que deja al cliente satisfecho.</p>
<p>Si, en cambio, quieres dejar ver al cliente que hay otras variables que marcarán la fecha de entrega, es mucho mejor que lo expliques claramente, y que no dejes esos condicionantes “flotando” en el mensaje. Puedes decir lo siguiente: “El proyecto estará para el día X siempre que me facilitéis los textos y las imágenes en los plazos que hemos establecido”.</p>
<h3>La retórica</h3>
<p>En muchas ocasiones, la falta de claridad, la indeterminación y la vaguedad en los mensajes procede del uso de fórmulas hechas, de expresiones muy utilizadas en las instancias y trámites administrativos, y que hoy han quedado vacías de contenido.</p>
<p>Tú no eres un aprendiz de abogado. Y el cliente no es un funcionario encargado de tramitar tu solicitud. A él no le interesan todas esas expresiones complejas y un tanto pretenciosas, que acaban ocultando la información esencial, y que contribuyen a generar malentendidos.</p>
<p>La solución es muy sencilla: sé claro. Explica lo que quieres explicar sin rodeos y, además, trata de centrarte en los aspectos positivos (siempre los hay, incluso cuando nos enfrentamos a un problema de envergadura).</p>
<h3>¿Un mundo feliz?</h3>
<blockquote><p>&#8220;Mañana mismo te entrego el proyecto. Está completísimo. He incluido todo lo que has pedido más algunos extras que me han parecido útiles. Además te va a salir completamente gratis&#8221;.</p></blockquote>
<p>Sin duda este mensaje es positivo, y el cliente va a quedar encantado, pero es evidente que no se corresponde con la realidad. Por eso no sirve para nada. Centrarse en los aspectos positivos no significa mentir. No tiene sentido que crees un mensaje positivo si éste no se ajusta a la realidad. Estarías engañando al cliente. Y eso es algo que la realidad se encargará de demostrar enseguida. Si esto ocurre,  habrás perdido la confianza de ese cliente de forma definitiva.</p>
<p>Se trata de comunicar algo real haciendo hincapié en los “puntos fuertes&#8221; de nuestra propuesta, aquellos que nos proporcionan ventaja competitiva, y se trata de hacerlo con un enfoque positivo, incluso cuando nos encontramos en un escenario negativo. Si te encuentras con un problema a la hora de realizar un proyecto, y debes comunicárselo a tu cliente, será mucho más productivo que, tras explicar lo que ocurre, te centres en la solución, y en los siguientes pasos. Porque si no haces más que resaltar la gravedad el problema, y el impacto negativo que va a tener, el cliente acabará realmente preocupado y desanimado. Y, normalmente, eso no va a ayudar en nada a resolver la situación.</p>
<h3>La excepción que confirma la regla</h3>
<p>Hemos hecho hincapié todo el tiempo en lanzar mensajes positivos, pero es verdad que también aquí podemos encontrar una excepción: por ejemplo, cuando el problema al que te enfrentas es tan urgente, y de tal envergadura, que no interesa quitarle hierro al asunto sino, todo lo contrario, resaltar la gravedad de lo que sucede. Es obvio que, en esas circunstancias, lo mejor es no poner paños calientes, ni dejar puertas de escape, para obligar al cliente a afrontar el problema sin rodeos. También es obvio que esta situación es la excepción, y no la norma.</p>
<p>Para concluir, y resumiendo, podemos decir que la clave para mantener una buena comunicación con los clientes actuales y  potenciales consiste en lanzar mensajes claros, positivos y, por  supuesto, ajustados a la realidad.</p>
<p><strong>¿Cuál es tu experiencia?</strong></p>
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		<item>
		<title>Los 10 errores típicos del profesional freelance</title>
		<link>http://blogdelfreelance.com/2010/08/08/los-10-errores-tipicos-del-profesional-freelance/</link>
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		<pubDate>Sun, 08 Aug 2010 08:59:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>ansueta</dc:creator>
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		<description><![CDATA[1. Dejarse seducir por las grandes cifras de un proyecto
Aunque a primera vista la cantidad económica resulte apetitosa, un proyecto de muchas horas también puede ser ruinoso. No te olvides nunca de dividir el presupuesto entre las horas de trabajo, para comprobar que el proyecto es realmente sostenible.
2. No formalizar los acuerdos
No siempre resulta imprescindible [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h3><img class="alignright size-full wp-image-6561" style="margin-left: 10px;margin-right: 10px" src="http://blogdelfreelance.com/files/2010/08/obstáculos.jpg" alt="obstáculos" width="400" height="266" />1. Dejarse seducir por las grandes cifras de un proyecto</h3>
<p>Aunque a primera vista la cantidad económica resulte apetitosa, un proyecto de muchas horas también puede ser ruinoso. No te olvides nunca de dividir el presupuesto entre las horas de trabajo, para comprobar que el proyecto es realmente sostenible.</p>
<h3>2. No formalizar los acuerdos</h3>
<p>No siempre resulta imprescindible apoyarse en un contrato formal para realizar los proyectos. Al fin y al cabo, esto ralentiza los trámites y puede hacer menos fluida la relación con los clientes. Pero sí conviene que el acuerdo esté siempre muy claro para las dos partes. Por eso resulta muy útil recoger el acuerdo por escrito, aunque sea mediante un simple email. De esta forma reducimos el riesgo de sorpresas, malentendidos y repentinos cambios de opinión.</p>
<p><span id="more-6546"></span></p>
<h3>3. Incumplir los plazos comprometidos</h3>
<p>No te comprometas a algo que sabes que no puedes cumplir. En cualquier relación, comercial o de cualquier tipo, resulta imprescindible cumplir los compromisos, porque esa es la base de la confianza que nuestros clientes -actuales y futuros- depositan en nosotros. Sin confianza, el trabajo se llena de barreras, controles y sospechas. En otra palabras, se vuelve realmente complicado y poco operativo.</p>
<p>Si crees que no vas a poder acabar el trabajo en la fecha solicitada por el cliente, es mejor que lo digas cuanto antes. De lo contrario, la entrega se convertirá en una trampa sin escapatoria.</p>
<h3>4. No tener un método claro para realizar presupuestos</h3>
<p>Tienes que saber cuánto debes cobrar en cada caso, de lo contrario:</p>
<p><strong>1. </strong>No conseguirás transmitir confianza al cliente, que espera un profesional con las ideas claras, y un método serio para estimar el alcance y el precio de los proyectos</p>
<p><strong>2.</strong> Acabarás aceptando proyectos por menos dinero del que necesitas ingresar para seguir adelante con tu actividad. (Si intentas cobrar de más te darás cuenta enseguida porque, en la mayor parte de los casos, los clientes no aceptarán tus propuestas).</p>
<h3>5. Gastar antes de tiempo los fondos asignados al pago de impuestos</h3>
<p>Esta es una lección que la mayor parte de los profesionales aprenden enseguida: cuando ingresamos una factura, lo más conveniente es conservar íntegra la parte correspondiente al pago del IVA. Si nos gastamos ese dinero antes de tiempo, cuando llegue la hora de realizar la declaración trimestral podemos encontrarnos en un auténtico aprieto&#8230;</p>
<p>Por eso también es recomendable mantener un pequeño fondo de reserva que nos permita hacer frente a los imprevistos.</p>
<h3>6. Descuidar la promoción y la búsqueda de nuevos clientes</h3>
<p>No conviene bajar la guardia, porque es imposible saber cuál será nuestra situación en unas semanas. En tiempos de bonanza, los proyectos se acumulan, y parece que no tiene sentido dedicar tiempo a reforzar y extender nuestra “marca personal”. Sin embargo, ésta es una tarea realmente importante, como tendremos ocasión de comprobar cuando el trabajo escasee y necesitemos encontrar nuevos clientes&#8230;</p>
<p>La buena noticia es que no necesitamos dedicar demasiado tiempo a la promoción. En principio, basta con mantener una cierta presencia online: actualizar con frecuencia nuestro sitio web, nuestro blog y, por supuesto, nuestra carpeta de “experiencias profesionales”. También resulta muy útil mantener el contacto con nuestros clientes anteriores, para que sepan que “seguimos en el negocio”, y que estamos dispuestos a ayudarles cuando lo necesiten. Esta es una de las principales funciones de las newsletters y boletines informativos.</p>
<h3>7. Elegir un compañero de viaje poco adecuado</h3>
<p>La mayor parte de los freelancers trabajan por su cuenta, pero esa no es la única opción disponible. También cabe la posibilidad colaborar con otros profesionales, o incluso emprender un proyecto conjunto de largo alcance. Desde luego, puede ser una excelente fórmula para aprovechar sinergias, y para explorar nuevos campos de actividad. Pero conviene tener en cuenta los riesgos que asumimos al depender, en buena parte, del trabajo y el compromiso de otras personas.</p>
<p>Si nuestro compañero de viaje tiene objetivos muy diferentes, y además su forma de realizar el trabajo es irreconciliable con la nuestra, la alianza puede convertirse en un gigantesco problema. Lo más grave es que el impacto puede dejarse notar en nuestros clientes. Si nuestro socio no está a la altura de las expectativas, el cliente nos hará responsable también a nosotros.</p>
<h3>8. Desaprovechar los recursos gratuitos de la web</h3>
<p>Son muchas las tareas asociadas a la actividad de un freelance. Afortunadamente, en la Red podemos encontrar recursos gratuitos -o casi- para realizar prácticamente todas ellas: gestión de tareas, generación de facturas, aplicaciones de contabilidad, almacenamiento online, gestión de documentos, trabajo compartido, etc. No aprovechar todos estos recursos significa renunciar a un considerable ahorro de tiempo y de dinero.</p>
<h3>9. No buscar ayuda cuando la necesitas</h3>
<p>Si tienes un problema, debes buscar una solución. Y si tú solo no eres capaz de encontrarla, debes buscar ayuda. Es algo normal. Todos necesitamos ayuda en un momento puntual. Lo importante es que seas consciente de las opciones disponibles.</p>
<p>Si estás desbordado de trabajo y conoces a algún profesional de confianza, puedes pasarle alguno de tus proyectos (incluso puedes subcontratarlo, aunque solo si te ves con fuerzas suficientes). Tanto tu compañero como tu cliente te lo agradecerán y acudirán a ti la próxima vez.</p>
<p>Si te ves incapaz de llevar las cuentas y pagar los impuestos asociados a tu actividad económica, puedes solicitar los servicios de un gestor. Si necesitas un buen consejo, o formación sobre un tema concreto, puedes buscar ayuda en los foros y blogs especializados. Y un largo etcétera.</p>
<p>Antes de desesperarte, piensa en dónde puedes encontrar la ayuda que necesitas.</p>
<h3>10. Tropezar varias veces en la misma piedra</h3>
<p>Dicen que tropezar dos veces en la misma piedra es típico del ser humano. Es posible que sea así, pero desde luego sería interesante no tropezar una tercera vez. Lo importante es tomar nota de nuestros errores para intentar poner los medios necesarios, de forma que no vuelvan a repetirse. Cuando algo no funciona, es importante descubrir por qué. Una vez localizado el origen del error, hay que descubrir cómo podemos evitarlo y, por último, hay que aplicar las medidas necesarias para que no vuelva a ocurrir (o, al menos, para limitar al máximo la probabilidad de que ocurra).</p>
<p><strong>¿Cuáles son, según tu experiencia, los errores más comunes de la actividad freelance?</strong></p>
<p>Si todavía quieres más, puedes consultar el artículo <a href="http://freelancefolder.com/26-common-freelancing-mistakes-to-avoid/" target="_blank" onclick="javascript:pageTracker._trackPageview ('/outbound/freelancefolder.com');">26 Common Freelancing Mistakes to Avoid</a>, publicado por Laura Spencer en FreelanceFolder.</p>
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		<title>5 proyectos personales que te ayudarán a superar los parones de trabajo</title>
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		<pubDate>Sun, 01 Aug 2010 08:48:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>ansueta</dc:creator>
				<category><![CDATA[Consejos prácticos]]></category>
		<category><![CDATA[Marketing]]></category>
		<category><![CDATA[clientes]]></category>
		<category><![CDATA[crisis]]></category>
		<category><![CDATA[parón]]></category>
		<category><![CDATA[proyectos personales]]></category>

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		<description><![CDATA[La carga de trabajo no siempre es la misma y, evidentemente, hay ocasiones en las que podemos quedamos sin proyectos. Las razones suelen ser variadas: la coyuntura general es mala y el mercado no se nueve, nuestros clientes habituales están concentrados en otras actividades y no dan señales de vida, hay retrasos en la aprobación [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-full wp-image-6528" style="margin-left: 10px;margin-right: 10px" src="http://blogdelfreelance.com/files/2010/07/atasco.JPG" alt="atasco" width="400" height="265" />La carga de trabajo no siempre es la misma y, evidentemente, hay ocasiones en las que podemos quedamos sin proyectos. Las razones suelen ser variadas: la coyuntura general es mala y el mercado no se nueve, nuestros clientes habituales están concentrados en otras actividades y no dan señales de vida, hay retrasos en la aprobación de presupuestos, etc.</p>
<p>El caso es que <strong>el trabajo no llega y, “aparentemente”, no tenemos nada que hacer.</strong></p>
<p>Ante esta situación podemos meternos en la campa y pasar la mitad del día durmiendo, o podemos entrar en &#8220;modo pánico&#8221;, convencidos de que nuestra carrera profesional se acerca a su fin&#8230; Pero afortunadamente existen opciones mucho más útiles y recomendables. Por ejemplo, aprovechar ese tiempo para <strong>realizar proyectos personales que darán impulso a nuestro negocio y nos ayudarán a superar el parón.</strong></p>
<p>Estas son nuestras propuestas:</p>
<h3>1. Elabora tus casos de éxito</h3>
<p>Selecciona los proyectos más interesantes que has realizado y elabora un pequeño resumen con información útil para comunicar la experiencia: cuál era el reto, cómo lo resolviste, cuál fue el resultado final y por qué el cliente quedó satisfecho. Añade un buen apoyo gráfico para hacer el documento más atractivo. Si es posible, pide permiso a tus clientes para utilizar algunas de sus declaraciones. Eso concederá credibilidad a los casos de éxito.</p>
<p><span id="more-6525"></span></p>
<p>No hace falta que sean demasiado extensos. Tampoco necesitas ser un escritor para elaborarlos. Si ves que te cuesta ponerte a teclear, grábalo en audio y transcríbelo y retócalo después. Lo importante es que puedas utilizar ese material para convencer a tus clientes potenciales de que tienes experiencia  real, y de que tu trabajo es excelente.</p>
<p>Cuelga los nuevos casos de éxito en tu web, y añádelos a los currículums, portfolios y dosieres que entregas a tus posibles clientes: una buena experiencia es el argumento más convincente.</p>
<h3>2. Actualiza tu web y tu blog</h3>
<p>Durante los períodos de trabajo intenso siempre pensamos: “me vendría bien un poco de tiempo para actualizar la web y escribir unos cuantos posts que tengo pendientes”. Pues bien, ese momento ha llegado, así que aprovéchalo. Piensa que tu web y tu blog pueden ser las mejores puertas de entrada para tus posibles clientes.</p>
<p>Revisa tu sitio web, y valora la posibilidad de darle una vuelta al diseño. Ya sabes que, con el tiempo, lo que en su momento fue rompedor, hoy puede tener un aspecto envejecido. Actualiza muy especialmente toda la información de contacto y el material promocional: los casos de éxito, tu currículum, etc.</p>
<p>Puedes diseñar y ejecutar una pequeña estrategia para mover tus artículos por la Red. Si escribes algo realmente interesante sobre tu campo de especialización, puedes enviarlo a blogs y revistas para obtener tráfico y reconocimiento por parte de la comunidad. Con un poco de tiempo, todas estas acciones pueden transformarse en nuevos clientes.</p>
<h3>3. Realiza el proyecto que siempre has querido hacer</h3>
<p>Todos tenemos en mente algún proyecto que nos encantaría realizar, pero que la mayor parte de las veces no coincide exactamente con las necesidades y las demandas de nuestros clientes. La buena noticia es que ahora tienes la oportunidad de llevarlo a cabo.</p>
<p>Según su orientación, ese proyecto te permitirá adentrarte en un campo nuevo, desarrollar tu creatividad, especializarte en una nueva tecnología, ayudar a una asociación sin ánimo de lucro, etc. Lo que está claro es que podrás hacer las cosas a tu manera, algo que no siempre resulta sencillo cuando trabajas para un cliente concreto.</p>
<p>Desde luego, podrás incluir esa experiencia en tu curriculum.</p>
<h3>4. Actualiza tus conocimientos con un plan de formación</h3>
<p>Los programas, las tecnologías, las tendencias y los enfoques de negocio van cambiando a medida que pasa el tiempo. A menudo echamos en falta un poco de tiempo para realizar un curso que necesitamos, o para reciclarnos por nuestra cuenta con la información disponible en Internet.</p>
<p>Un parón es un gran momento para ponerse al día, así que aprovéchalo. Diseña un pequeño plan de estudios y ejecútalo. Esos conocimientos te permitirán, más adelante, abordar proyectos nuevos para los que antes no estabas capacitado. Así podrás llegar a un número mayor de clientes.</p>
<h3>5. Explora nuevas actividades y nuevas fuentes de ingresos</h3>
<p>La necesidad suele aguzar el ingenio. Si tienes el cupo de trabajo bien cubierto, es difícil que te dediques a buscar nuevas formas de conseguir ingresos. En cambio, si tienes un poco de tiempo, puedes reflexionar e innovar hasta encontrar nuevas oportunidades que hasta ahora habían pasado desapercibidas para ti.</p>
<p>Por ejemplo, puedes:</p>
<p>- lanzar una pequeña campaña de marketing entre clientes potenciales</p>
<p>- crear tus propias librerías de iconos</p>
<p>- escribir un manual útil sobre una disciplina concreta</p>
<p>- inscribirte en una nueva red social profesional</p>
<p>- impartir algún curso sobre tu especialidad</p>
<p>- preparar tus propuesta para concursos abiertos</p>
<p>y un larguísimo etcétera.</p>
<p>Estas son solo algunas ideas. Seguro que a ti se te ocurren muchas más.</p>
<p>Cuando quieras darte cuenta, el parón habrá concluido y tendrás que dedicarte, de nuevo, a los proyectos de tus clientes. Entonces ya no tendrás apenas tiempo para tus proyectos personales, así  que aprovecha la oportunidad.</p>
<p>Puedes consultar el artículo <a href="http://freelancefolder.com/five-personal-projects-that-will-help-you-find-clients/" target="_blank" onclick="javascript:pageTracker._trackPageview ('/outbound/freelancefolder.com');">Five Personal Projects That Will Help You Find Clients</a>, publicado por Lexi Rodrigo en FreelanceFolder.</p>
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		<title>Trabajo freelance: la diferencia entre nuestras expectativas iniciales y la realidad</title>
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		<pubDate>Sat, 24 Jul 2010 09:01:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>ansueta</dc:creator>
				<category><![CDATA[Consejos prácticos]]></category>
		<category><![CDATA[asalariado]]></category>
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		<description><![CDATA[Con el trabajo freelance sucede como con casi todo: una cosa es lo que esperas, y otra bastante distinta lo que encuentras al final. Esto no tiene por qué ser negativo. Es, simplemente, la diferencia entre nuestras expectativas iniciales -basadas en prejuicios e ideas preconcebidas- y la realidad.
Estas son algunas de las cosas que nos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-full wp-image-6520" style="margin-left: 10px;margin-right: 10px" src="http://blogdelfreelance.com/files/2010/07/espejo.jpg" alt="espejo" width="300" height="308" />Con el trabajo freelance sucede como con casi todo: una cosa es lo que esperas, y otra bastante distinta lo que encuentras al final. Esto no tiene por qué ser negativo. Es, simplemente, la diferencia entre nuestras expectativas iniciales -basadas en prejuicios e ideas preconcebidas- y la realidad.</p>
<p>Estas son algunas de las cosas que nos imaginamos que vamos a encontrar en nuestra actividad como freelance:</p>
<h3>1. Voy a trabajar menos horas</h3>
<p>Es fácil pensar que, puesto que el trabajo depende de nosotros, no hay ningún jefe por encima y no tenemos un horario fijo, podemos organizarnos de otra manera para trabajar menos horas. Pero esto no siempre es así.</p>
<p><span id="more-6512"></span></p>
<p>Es cierto es que como freelancers nos ahorramos el tiempo de desplazamiento al trabajo, que en las grandes ciudades no es poco. Pero también es cierto que, a medida que vamos consiguiendo clientes, vamos acumulando tareas y compromisos de entrega. Decir &#8220;no&#8221; resulta muy complicado cuando no sabes qué oportunidades surgirán al día siguiente&#8230; Así que, si todo marcha bien, las tareas se acumulan, y podemos acabar trabajando un número de horas [muy] superior al de cualquier empleado en una empresa.</p>
<p>Eso por no hablar de los profesionales que compaginan ambas actividades. Para ellos, el trabajo freelance siempre es un “añadido” de horas frente a la jornada laboral &#8220;ordinaria&#8221;.</p>
<h3>2. Puedo seleccionar los proyectos en los que quiero trabajar</h3>
<p>En teoría, esta asunción es correcta: como profesional freelance puedes realizar solo aquellos proyectos que te atraigan, te interesen, te motiven, te satisfagan&#8230; Pero lo cierto es que si quieres mantenerte en el mercado, y no tienes otra vía de ingresos, al final vas a tener que aceptar muchos otros proyectos que en principio no te parecerán tan interesantes.</p>
<p>Incluso tus buenos clientes, aquellos que normalmente te proponen trabajos atractivos, en algunas ocasiones acudirán a ti con proyectos rutinarios, grises y aburridos. Decir que no en esos casos resulta difícil, y puede que bastante arriesgado.</p>
<h3>3. No tengo que trabajar con gente complicada</h3>
<p>Toda la gente complicada está en la oficina, ¿no es cierto? Jefes incompetentes, compañeros con un carácter difícil, gente que se dedica a pasarle su parte de trabajo a los demás, personas que frenan cualquier tipo de innovación y creatividad, etc.</p>
<p>Tendemos a pensar que si abandonamos la oficina y empezamos a trabajar por nuestra cuenta conseguiremos librarnos de estos problemas. Pero esto no es del todo cierto. Porque como freelancers vamos a tener que gestionar a un montón de clientes que no van a ponérnoslo fácil. Y además, tendremos que responder en primera persona, dando la cara con nuestro trabajo, con nuestra gestión del proyecto, y con nuestra capacidad de comunicación.</p>
<p>Ya no vamos a poder llamar a un jefe de proyecto, ni a un gerente,  para que solucione una situación complicada. Tendremos que ser nosotros los encargados de deshacer el nudo.</p>
<h3>4. Puedo mantener mi nivel de ingresos anterior desde el principio</h3>
<p>Como freelancer se puede vivir bien, y ganar tanto dinero -o más- que como asalariado. Pero normalmente lleva su tiempo conseguir un nivel de ingresos suficiente: hay que conseguir clientes, hay que ampliar la red de contactos profesionales y el número de proyectos, etc. Los inicios son el punto más complicado. Por eso tantos profesionales comienzan compaginando su trabajo como asalariados con pequeños proyectos por su cuenta. Más adelante, cuando ya tienen clientes habituales y algunos ahorros, pueden considerar la posibilidad de dar el salto.</p>
<h3>5. Contrataré gente para que haga el trabajo por mí</h3>
<p>Es  cierto que algunos freelancers subcontratan parte del trabajo que  consiguen. Pero esto no suele ocurrir hasta que su actividad está  bastante consolidada y:</p>
<p>1.Tienen suficiente trabajo como para subcontratarlo</p>
<p>2.Conocen a otros profesionales de confianza capaces de realizar el trabajo con garantías</p>
<p>3. Han adquirido la experiencia suficiente para gestionar proyectos en los que hay varios actores implicados</p>
<p>En  resumen, subcontratar -pasarle el trabajo a otro- no resulta tan  sencillo. De hecho, lo más común es que el profesional freelance tenga  que realizar todo el trabajo por su cuenta. No solo las tareas  estrictamente relacionadas con el proyecto, sino también  otras  tareas  asociadas a nuestra actividad: pago de impuestos, formación, etc.</p>
<h3>6. Antes de hacerme freelance necesito acumular mucha experiencia</h3>
<p>Muchas personas esperan años y años antes de empezar a trabajar por su cuenta. Pero esto no tiene por qué ser así. De la misma forma que en todas las empresas hay gente que acaba de empezar a trabajar, y que lógicamente todavía no tiene experiencia, en el campo freelance hay profesionales que han dado el salto nada más terminar sus estudios. Lo tienen muy claro y prefieren adquirir su experiencia directamente como profesionales autónomos.</p>
<p>Al final se trata de asumir que en el campo freelance -como en el asalariado- podemos encontrar todos los niveles de experiencia, y que el nivel de experiencia suele ir asociado al nivel de retribución: un recién llegado difícilmente va a cobrar como un profesional con años de trabajo.</p>
<p>Puedes consultar el artículo <a href="http://freelancefolder.com/freelancing-dreams-vs-freelancing-reality/" target="_blank" onclick="javascript:pageTracker._trackPageview ('/outbound/freelancefolder.com');">Freelancing Dreams vs. Freelancing Reality</a>, publicado por Laura Spencer en FreelanceFolder.</p>
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		</item>
		<item>
		<title>Las 3 claves para gestionar un proyecto: alcance, plazo y presupuesto</title>
		<link>http://blogdelfreelance.com/2010/07/18/las-3-claves-para-gestionar-un-proyecto-alcance-plazo-y-presupuesto/</link>
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		<pubDate>Sun, 18 Jul 2010 11:18:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>ansueta</dc:creator>
				<category><![CDATA[Consejos prácticos]]></category>
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		<description><![CDATA[¿Qué variables existen a la hora de gestionar un proyecto? Básicamente 3: el alcance, el plazo y el presupuesto.
La mayor parte de las veces, el cliente fija al menos una de estas variables. Por ejemplo, cuando insiste en que:
- la fecha de entrega tiene que ser X (plazo)
- el resultado final tiene que contar con [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><img class="alignright size-full wp-image-6505" style="margin-left: 10px;margin-right: 10px" src="http://blogdelfreelance.com/files/2010/07/3-claves-para-gestionar-un-proyecto.jpg" alt="3 claves para gestionar un proyecto" width="359" height="262" />¿Qué variables existen a la hora de gestionar un proyecto?</strong> Básicamente 3: el alcance, el plazo y el presupuesto.</p>
<p>La mayor parte de las veces, el cliente fija al menos una de estas variables. Por ejemplo, cuando insiste en que:</p>
<p>- la fecha de entrega tiene que ser X (plazo)</p>
<p>- el resultado final tiene que contar con una determinada funcionalidad  (alcance).</p>
<p>- el dinero disponible para el proyecto es de X euros (presupuesto)</p>
<p>En los casos en que una de las variables es fija, es evidente que debemos actuar sobre las otras. Vamos a verlo:</p>
<h3>1. Plazo</h3>
<p>Muchos clientes insistirán en que la fecha límite para la entrega del proyecto es inamovible. Normalmente, esta fecha dependerá de otros compromisos adquiridos. Es posible que por exigencias del mercado, el cliente haya  fijado una determinada fecha de lanzamiento, o se haya comprometido con otros proveedores.</p>
<p><strong>Modificar el alcance.</strong> Lo fundamental en este caso es analizar el alcance del proyecto.</p>
<p><span id="more-6477"></span></p>
<p>Es nuestra experiencia con proyectos anteriores la que nos permite estimar si la lista de tareas solicitadas puede realizarse en el plazo fijado. Si es así, ya solo queda acordar el precio de este proyecto. Si, como sucede muchas veces, hay demasiadas cosas para hacer en muy poco tiempo, llega el momento de limitar el alcance. Por ejemplo, eliminando de la lista las tareas menos prioritarias para el cliente.</p>
<p>Al principio, el cliente insistirá en que todo es prioritario, pero es evidente que no es así. Siempre hay cosas esenciales, sin las cuales el proyecto no tiene sentido, y otras cosas que son accesorias, o que pueden esperar a una segunda fase. El recurso de agrupar las funcionalidades por fases puede resultarnos muy útil para transmitir confianza al cliente: conseguimos llegar a tiempo, y además sabemos que las funcionalidades que no hayan entrado en la primera fase no van a desaparecer, sino que llegarán más adelante.</p>
<p><strong>Modificar el presupuesto.</strong> Si entregar a tiempo exige un esfuerzo extraordinario, ese esfuerzo debe ir contemplado en el precio final. No es lo mismo entregar A,B y C en una semana que hacerlo en solo 3 días, y el cliente debe ser consciente de ello. Porque seguramente eso nos obligará a trabajar más horas de la cuenta.</p>
<p>Hay que tener siempre en cuenta que actuar sobre la variable del precio puede resultar arriesgado: por mucho que aumentemos nuestra tarifa, no va a resultar sencillo finalizar todas las tareas comprometidas en un plazo de tiempo tan ajustado. Pero también es cierto que ese aumento en la tarifa nos puede permitir explorar nuevos recursos, como la subcontratación de otros profesionales.</p>
<h3>2. Alcance</h3>
<p>Hay clientes que tienen muy claro cuál debe ser el alcance del proyecto, y que están convencidos de que no se debe recortar ni una sola funcionalidad.</p>
<p><strong>Estimar el plazo de entrega.</strong> Lo más lógico, en estos casos, es que estimemos el tiempo que vamos a necesitar para entregar el proyecto. El cliente deberá asumir que para realizar todas las tareas solicitadas hace falta dedicar X horas, y que eso, confrontado con un calendario, nos lleva hasta la fecha X. Una vez más, es nuestra experiencia en proyectos similares la que nos llevará a realizar una estimación adecuada.</p>
<p><strong>Estimar el precio. </strong>El alcance del trabajo que vamos a realizar nos permite generar un presupuesto detallado, que es el que haremos llegar al cliente.</p>
<h3>3. Presupuesto</h3>
<p>No  es extraño que un cliente nos diga algo parecido a lo siguiente: tengo x dinero disponible para este proyecto, ni un céntimo más.</p>
<p><strong>Determinar el alcance. </strong>En estos casos, lo más común es que, partiendo del presupuesto disponible, determinemos qué tareas podemos realizar. Esto nos permitirá acordar con el cliente cuál es el alcance del proyecto. Como es lógico, este proceso incluye una buena dosis de negociación, porque es muy frecuente que el cliente intente conseguir &#8220;casi todo&#8221; sea cual sea su presupuesto. El papel del profesional ahí consiste en marcar unos límites y, también, en ayudar al cliente a elegir cuáles son las funcionalidades realmente esenciales.</p>
<p><strong>Determinar el plazo de entrega.</strong> El alcance del proyecto nos permite estimar cuál será el plazo de entrega final. Lógicamente, debemos hacérselo saber al cliente, para comprobar que está de acuerdo. Si el plazo no le satisface, tendremos que volver a ajustar las variables: bien para redimensionar el alcance, bien para aumentar el precio y contratar a otros profesionales, o compensar al menos un esfuerzo extraordinario.</p>
<h3>Negociar es imprescindible</h3>
<p>La negociación y la capacidad de comunicación resultan imprescindibles. Tirando y aflojando podremos llegar a un acuerdo satisfactorio para las dos partes, y evitaremos llegar a un compromiso sin base real, que pondría en riesgo tanto el proyecto como nuestra relación con el cliente.</p>
<p><strong>&#8220;Todo es inamovible&#8221;.</strong> En muchas ocasiones, por costumbre, el cliente insistirá en que TODAS las variables son inamovibles. Pero al final somos nosotros -los encargados de realizar el proyecto- los que debemos analizarlo. Solo podremos asumir esas condiciones si el alcance, el plazo y el presupuesto exigidos por el cliente cuadran con nuestras estimaciones. De lo contrario, deberemos comenzar una negociación.</p>
<p>En muchos casos, el cliente tendrá que asumir que hay que modificar alguna de las variables, y se verá  forzado a elegir cuál o cuáles de ellas son las más importantes. Si realmente tiene prisa, y decide que la fecha es inamovible, deberá aceptar recortes en el alcance y, quizá -si somos capaces de gestionarlo- un aumento en el precio. Muchos clientes decidirán, en cambio, que la fecha de entrega no es tan importante, y que pueden esperar un poco más para obtener todo lo que tenían en mente. Por último, los clientes que cuentan con un presupuesto limitado deberán aceptar un redimensionamiento del alcance.</p>
<p>Al final, se trata de sentido común. En la mayor parte de los casos el cliente asumirá que se trata de una propuesta razonable, y podremos llegar a un acuerdo sin ningún problema. La clave suele estar en la comunicación: hay que explicar al cliente cuáles son nuestras estimaciones, y sobre qué variables podemos actuar.</p>
<p>Si a pesar de todo no hay acuerdo, lo más recomendable es renunciar al proyecto. De lo contrario nos enfrentaremos a la gestión de lo imposible.</p>
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		</item>
		<item>
		<title>10 tipos de proyecto con los que seguramente acabarás encontrándote</title>
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		<pubDate>Mon, 12 Jul 2010 18:09:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>ansueta</dc:creator>
				<category><![CDATA[Consejos prácticos]]></category>
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		<category><![CDATA[Negocio]]></category>
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		<category><![CDATA[experiencia]]></category>
		<category><![CDATA[gestión]]></category>
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		<description><![CDATA[No siempre resulta sencillo anticipar cómo va a ser un proyecto: unos salen bien, otros no tan bien; algunos son divertidos, otros se hacen interminables; unos nos permiten aprender cosas que antes no sabíamos, otros marcan un punto de inflexión en nuestra carrera profesional, y unos pocos se convierten en un auténtico infierno del que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-full wp-image-6471" style="margin-left: 10px;margin-right: 10px" src="http://blogdelfreelance.com/files/2010/07/CajaCartón.jpg" alt="CajaCartón" width="400" height="335" />No siempre resulta sencillo anticipar cómo va a ser un proyecto: unos salen bien, otros no tan bien; algunos son divertidos, otros se hacen interminables; unos nos permiten aprender cosas que antes no sabíamos, otros marcan un punto de inflexión en nuestra carrera profesional, y unos pocos se convierten en un auténtico infierno del que no podemos escapar&#8230;</p>
<p>Estos son algunos de los<strong> tipos de proyecto que seguramente acabarás encontrando en tu camino:</strong></p>
<h3>1. El proyecto de tu vida</h3>
<p>Es el trabajo que siempre has querido realizar, el que brillará por encima de todos los demás en tu portfolio: un anuncio para Coca-Cola, una aplicación de éxito, un producto que se vende como churros, un blog con miles de entradas, la traducción de una novela de tu autor favorito&#8230;</p>
<p>En estos casos, lo importante no es el dinero -que con un poco de suerte será bastante- sino la oportunidad de marcar un “hito” en tu carrera. El riesgo principal es que, con unas expectativas tan altas, acabes llevándote una desilusión si las cosas no salen exactamente como las habías imaginado.</p>
<p><span id="more-6462"></span></p>
<h3>2. El proyecto interminable</h3>
<p>En principio iba a durar un par de semanas, y ya llevas un año y pico. Este es el típico proyecto que te agarra y no te suelta. Parece que nunca va a terminar: exige cambios y más cambios, correcciones, ampliaciones, y se alarga en el tiempo de manera indefinida.</p>
<p>Tal y como están las cosas, y siempre que las facturas se paguen a tiempo, es evidente que contar con un proyecto duradero es toda una ventaja. Pero esto no evitará que a veces acabes realmente harto de seguir en la misma historia.</p>
<h3>3. Todo lo que puede salir mal, sale mal</h3>
<p>Todas las decisiones que tomaste fueron equivocadas, los ordenadores se estropearon, los datos se perdieron, el cliente no sabía lo quería y acabasteis discutiendo, el resultado final fue lamentable&#8230; Lo mejor de estos proyectos es que no duran para siempre. Lo único que podemos hacer es abordarlo con humor y, en la medida de lo posible, intentar aprender de los errores cometidos.</p>
<h3>4. Un favor para un amigo o para alguien de la familia</h3>
<p>Este es uno de los tipos de proyecto más arriesgados que puedas imaginarte. Porque al tratarse de un amigo o un familiar, lo más normal es que intentes hacerlo todo perfecto para quedar bien. Con el inconveniente de que el precio suele ser muy inferior al normal, de forma que cuanto más dure el proyecto, más dinero habrás perdido&#8230;</p>
<p>Además, las discusiones con amigos y familiares suelen ser mucho más complicadas que con un cliente normal. Ellos esperan mucho de ti -a un precio muy ajustado-  y tú no quieres defraudarles. Por eso la cuerda de la negociación -imprescindible en cualquier proyecto- siempre estará tensa. Al final, acabarás trabajando más de lo que tenías previsto por menos dinero. Y si algo sale mal, puede que te lo echen en cara toda la vida (en broma o en serio).</p>
<p>Eso sí: si las cosas salen bien, conservarás amigos y familia, y la próxima vez que te pidan algo tendrás que inventarte una buena excusa para decir que no.</p>
<h3>5. El proyecto desesperado</h3>
<p>Si llevas tiempo sin clientes y las facturas comienzan a acumularse, es fácil que aceptes cualquier proyecto, aunque el precio sea ridículo y las exigencias resulten imposibles de satisfacer. Un proyecto como éste puede hacer que te desesperes, pero si consigues cobrarlo, habrás aliviado al menos un poco tus cuentas y habrás conseguido poner la maquinaria en marcha de nuevo.</p>
<h3>6. El reto</h3>
<p>A veces aceptamos proyectos que no corresponden exactamente a nuestra área de especialización, o que requieren conocimientos técnicos para los que no estamos del todo preparados. El riesgo es elevado, y es muy posible que nos toque trabajar duro para superar nuestras limitaciones. Pero también es cierto que al final del proyecto habremos adquirido una experiencia muy valiosa en un nuevo campo de actividad, y que podremos utilizar todo ese capital para llegar a nuevos proyectos y nuevos clientes. Por eso los llamamos retos&#8230;</p>
<h3>7. Repetir, repetir, repetir</h3>
<p>Hay trabajos que podemos ejecutar casi con los ojos cerrados, porque los hemos realizado cientos de  veces antes. La ventaja es que somos capaces de hacerlos bien y muy rápido: es realmente difícil que nos equivoquemos con las estimaciones, el  enfoque, la metodología y las herramientas. Esto los convierte en proyectos generalmente rentables y &#8220;nutritivos&#8221;.</p>
<p>La parte negativa es que estos trabajos tan repetitivos ya no  constituyen ningún estímulo en nuestra carrera profesional. Acaban resultando tediosos y aburridos, y ya no nos ilusionan.</p>
<h3>8 .¿Estamos hablando el mismo idioma?</h3>
<p>No hace falta trabajar con un cliente extranjero para experimentar  problemas graves de comunicación. Y es que no se trata tanto del idioma  como de la forma de abordar los problemas. En muchas ocasiones, tenemos  un enfoque y unos esquemas mentales tan diferentes a los del cliente que  nos resulta realmente complicado llegar a un acuerdo. En teoría,  hablamos el  mismo idioma, pero luego resulta que no sabemos qué es lo  que el cliente quiere, no entendemos lo que nos está pidiendo y, si  llegamos a hacerlo, nos parece que la propuesta no tiene sentido.</p>
<p>A  veces basta con una buena dosis de empatía: solo tenemos que intentar  ponernos en la piel del cliente.  Para ello debemos flexibilizar  nuestros puntos de vista, y realizar un esfuerzo para entender y para  explicar lo que pensamos de forma clara y llana.</p>
<p>Desafortunadamente,  en otras ocasiones, las distancias se muestran insalvables, y la única  opción es acabar ese proyecto como sea para pasar página.</p>
<h3>9. Un éxito</h3>
<p>No todo van a ser malas experiencias. A veces todo va sobre ruedas: el cliente sabe lo que quiere y nosotros somos capaces de ofrecerle exactamente lo que necesita, trabajamos a gusto y a buen ritmo, las estimaciones se cumplen, y el cliente aprecia nuestro esfuerzo y acaba encantado con el resultado final. En definitiva: el proyecto acaba convirtiéndose en todo un éxito.</p>
<p>Podemos incluirlo con orgullo entre nuestras referencias, y ni siquiera tenemos que promocionarlo, porque el cliente se encarga de correr la voz entre sus amigos y conocidos.</p>
<h3>10. El proyecto llave</h3>
<p>Hay momentos en los que nuestra actividad profesional se encuentra bloqueada. Los motivos pueden ser varios: una mala racha, una coyuntura económica desfavorable, la necesidad de especializarse o de abrirse a nuevos segmentos de clientes y, a veces, un cierto desánimo y una falta de confianza.</p>
<p>La mejor forma de abrir esa puerta que nos bloquea el paso consiste en encontrar un proyecto llave; es decir, un proyecto que nos permita superar las limitaciones que acabamos de mencionar. Por ejemplo, un trabajo que nos conduzca hasta un nuevo tipo de clientes; un proyecto que nos devuelva la confianza que hemos perdido; un cliente satisfecho que nos ponga en contacto con otras oportunidades de negocio; un trabajo que nos permita poner en práctica nuevas herramientas y conocimientos que todavía no hemos podido ejercitar; un cliente con mucha visibilidad que nos ayude a poner al día nuestro portofolio y a hacerlo mucho más atractivo&#8230;</p>
<p>Todos estos pueden convertirse en proyectos llave. Poco después de  acabarlos tenemos la sensación de que hemos conseguido dejar atrás parte de los problemas, y de que hemos entrado en un nuevo espacio lleno de posibilidades.</p>
<p><strong>¿Qué otros tipos de proyecto conoces?</strong></p>
<p>Puedes consultar el artículo <a href="http://freelanceswitch.com/humour/20-types-of-freelance-work-identified-and-explained/" target="_blank" onclick="javascript:pageTracker._trackPageview ('/outbound/freelanceswitch.com');">20 Types of Freelance Work Identified and Explained</a>, publicado  por Skellie en FreelanceFolder.</p>
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		<title>Los riesgos de entregar un proyecto antes del plazo comprometido</title>
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		<pubDate>Mon, 05 Jul 2010 16:35:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>ansueta</dc:creator>
				<category><![CDATA[Consejos prácticos]]></category>
		<category><![CDATA[Marketing]]></category>
		<category><![CDATA[Negocio]]></category>
		<category><![CDATA[comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[entrega]]></category>
		<category><![CDATA[estimación]]></category>
		<category><![CDATA[plazo]]></category>
		<category><![CDATA[proyecto]]></category>
		<category><![CDATA[riesgo]]></category>

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		<description><![CDATA[Ya sabemos que entregar los proyectos con retraso es muy poco recomendable: afecta de manera directa a nuestra reputación como profesionales y a la confianza que nuestros clientes  depositan en nosotros.
Por eso, normalmente conviene cubrirse las espaldas con los plazos de entrega. Y la forma más sencilla de hacerlo es introducir un cierto margen [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-full wp-image-6439" style="margin-left: 10px;margin-right: 10px" src="http://blogdelfreelance.com/files/2010/07/ErrorRelevo.jpg" alt="ErrorRelevo" width="350" height="250" />Ya sabemos que entregar los proyectos con retraso es muy poco recomendable: afecta de manera directa a nuestra reputación como profesionales y a la confianza que nuestros clientes  depositan en nosotros.</p>
<p>Por eso, normalmente conviene cubrirse las espaldas con los plazos de entrega. Y la forma más sencilla de hacerlo es introducir un cierto margen en las estimaciones, de forma que incluso si se produce algún problema o imprevisto, somos capaces de entregar a tiempo, y el cliente queda plenamente satisfecho.</p>
<p>Pero ¿qué ocurre si todo marcha sobre ruedas y, debido en parte al margen de seguridad que hemos añadido, acabamos antes de lo previsto y decidimos entregar el proyecto al cliente antes de lo que se esperaba?</p>
<p>Lo  más normal es que el cliente se lleve una grata sorpresa, y que quede francamente encantado. Sin embargo, debido a ciertos prejuicios y malentendidos, <strong>un entrega temprana puede traernos algunos problemas. </strong>Vamos a analizarlos:</p>
<h3>Asunción 1. “La calidad lleva tiempo”</h3>
<p>Algunos clientes pensarán que la rapidez con que has realizado el proyecto ha ido en detrimento de la calidad del producto final. Es decir: que si has entregado dos días antes es porque has ido a toda velocidad, te has dejado cosas en el camino, no has revisado el trabajo lo suficiente, etc.</p>
<p><span id="more-6437"></span></p>
<p>Evidentemente, esto no tiene por qué ser así. La experiencia, las herramientas y la metodología que hemos ido adquiriendo a lo largo del tiempo nos permiten trabajar a un buen ritmo y con una buena calidad. Pero puede que el cliente no sea consciente de ello. En ese caso es necesario explicárselo. A veces lo mejor es dejar las cosas claras desde el principio: “El plazo de entrega es éste. Puede que todo vaya rodado, y que acabemos algo antes, pero por si acaso surge algún imprevisto, es mejor que tomemos esta fecha como referencia más realista”.</p>
<h3>Asunción 2. &#8220;No se puede resolver un viejo problema en poco tiempo&#8221;</h3>
<p>Los clientes que llevan demasiado tiempo estancados con un problema suelen tener dificultades para entender que alguien pueda encontrar una solución original, fresca y creativa, en poco tiempo. Están hasta tal punto inmersos en el problema que no son capaces de verlo desde otra perspectiva. Por eso a veces recelan cuando el proyecto se realiza tan rápido. Piensan, seguramente, que nuestro objetivo es &#8220;deshacernos&#8221; de su proyecto cuanto antes para pasar a otro, y que hemos propuesto lo primero que se nos ha venido a la cabeza.</p>
<p>Lo que quizá no tienen en cuenta es que el entrenamiento, la creatividad y la energía que un profesional pone en su trabajo son capaces de romper un bloqueo que viene de largo. En ocasiones, un nuevo punto de vista es suficiente para conducirnos a la solución por el camino más corto.</p>
<h3>Asunción 3. &#8220;Tengo que controlar el proceso&#8221;</h3>
<p>Hay clientes que están acostumbrados a controlarlo todo en su relación con los proveedores. Por eso, a algunos de ellos no les hará gracia que aceleres más de la cuenta: están convencidos de que todas las decisiones deben pasar por sus manos, y de que tienes que ajustarte a su metodología y su forma de hacer las cosas. En otras palabras, prefieren que trabajes un poco más lento, a su ritmo, de forma que ellos puedan estar todo el tiempo encima, y puedan sentir que controlan plenamente el proceso.</p>
<h3>&#8220;No puedo seguirte&#8221;</h3>
<p>Muchas veces ocurre que el cliente no es capaz de cumplir los compromisos recogidos en la estimación inicial, por mucho que al principio haya insistido una y otra vez en la importancia de acabar cuanto antes el proyecto. Un ejemplo típico: el cliente se comprometió a pasarte determinados textos, determinadas imágenes, a elegir entre varias opciones, etc., pero luego no es capaz de &#8220;hacer los deberes&#8221; a tiempo, y tú tienes que quedarte esperando.</p>
<p>Como es lógico, en estos casos el cliente no tiene absolutamente ningún interés en que te adelantes a los plazos previstos.</p>
<h3>&#8220;No tengo prisa por pagarte&#8221;</h3>
<p>Tan sencillo como esto: algunos clientes no querrán que entregues antes de tiempo simplemente porque no pueden o no quieren pagarte antes. Este caso es más frecuente en una época de crisis económica como la que estamos viviendo.</p>
<h3>Comunicación abierta</h3>
<p>Casi todos estos riesgos pueden evitarse con una buena comunicación, explicándole al cliente desde el principio cuál es nuestra forma de trabajar.</p>
<p>Al fin y al cabo, todo el mundo es capaz de entender que necesitas ir sobre seguro en la estimación de los plazos, y que, al mismo tiempo, no tiene sentido dejar en la &#8220;nevera&#8221; un trabajo que ya está perfectamente realizado.</p>
<p>En cualquier caso, tal y como hemos explicado al principio, lo más común es que el cliente esté encantado de tener su proyecto listo antes de tiempo.</p>
<p><strong>¿Cuál ha sido tu experiencia?</strong></p>
<p>Puedes consultar el artículo <a href="http://freelancefolder.com/3-ways-finishing-projects-ahead-of-schedule-can-hurt-you/" target="_blank" onclick="javascript:pageTracker._trackPageview ('/outbound/freelancefolder.com');">3 Ways Finishing Projects Ahead of Schedule Can Hurt You</a>, publicado por Brian en FreelanceFolder.</p>
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		<title>Entrada en vigor de la subida del I.V.A</title>
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		<pubDate>Thu, 01 Jul 2010 09:43:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Consejos prácticos]]></category>
		<category><![CDATA[aspgems]]></category>
		<category><![CDATA[España]]></category>
		<category><![CDATA[facturagem]]></category>
		<category><![CDATA[facturas]]></category>
		<category><![CDATA[IVA]]></category>
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		<description><![CDATA[Si eres un profesional autónomo y residente en España te recordamos que hoy sube el impuesto del I.V.A
El nuevo tributo pasa del 16% al 18% en el tipo general (se aplica a la  mayor parte de bienes y servicios) y del 7% al 8% en el reducido (grava  espectáculos culturales, hostelería o vivienda [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft size-full wp-image-6433" src="http://blogdelfreelance.com/files/2010/07/iva21.jpg" alt="iva factura" width="208" height="237" />Si eres un profesional autónomo y<strong> residente en España</strong> te recordamos que hoy sube el impuesto del I.V.A</p>
<p>El nuevo tributo pasa <strong>del 16% al 18%</strong> en el tipo general (se aplica a la  mayor parte de bienes y servicios) y <strong>del 7% al 8% </strong>en el reducido (grava  espectáculos culturales, hostelería o vivienda nueva).</p>
<p>El I.V.A de productos de primera necesidad se mantiene en el 4%.</p>
<p>Es importante señalar que el tipo de IVA no se determina según la fecha de emisión de la factura, sino según la fecha en que se hayan producido las operaciones o prestación de servicios (fecha de devengo). Es decir, si hemos realizado una prestación de servicios en el mes de Junio de 2010, pero realizamos la factura el 3 de Julio del mismo año, aplicaría el 16% y no el 18%.</p>
<p>Si necesitas información más detalla puedes consultarlos siguientes enlaces:</p>
<p><a href="http://www.meh.es/es-ES/Prensa/En%20Portada/2009/Paginas/ipc_agosto_2009.aspx" onclick="javascript:pageTracker._trackPageview ('/outbound/www.meh.es');">Ministerio  de Economia y Hacienda</a></p>
<p><a href="http://www.boe.es/boe/dias/2009/12/24/" onclick="javascript:pageTracker._trackPageview ('/outbound/www.boe.es');">BOE 24 de Diciembre  de 2009.</a></p>
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