Los riesgos de entregar un proyecto antes del plazo comprometido

ErrorRelevoYa sabemos que entregar los proyectos con retraso es muy poco recomendable: afecta de manera directa a nuestra reputación como profesionales y a la confianza que nuestros clientes depositan en nosotros.

Por eso, normalmente conviene cubrirse las espaldas con los plazos de entrega. Y la forma más sencilla de hacerlo es introducir un cierto margen en las estimaciones, de forma que incluso si se produce algún problema o imprevisto, somos capaces de entregar a tiempo, y el cliente queda plenamente satisfecho.

Pero ¿qué ocurre si todo marcha sobre ruedas y, debido en parte al margen de seguridad que hemos añadido, acabamos antes de lo previsto y decidimos entregar el proyecto al cliente antes de lo que se esperaba?

Lo más normal es que el cliente se lleve una grata sorpresa, y que quede francamente encantado. Sin embargo, debido a ciertos prejuicios y malentendidos, un entrega temprana puede traernos algunos problemas. Vamos a analizarlos:

Asunción 1. “La calidad lleva tiempo”

Algunos clientes pensarán que la rapidez con que has realizado el proyecto ha ido en detrimento de la calidad del producto final. Es decir: que si has entregado dos días antes es porque has ido a toda velocidad, te has dejado cosas en el camino, no has revisado el trabajo lo suficiente, etc.

Evidentemente, esto no tiene por qué ser así. La experiencia, las herramientas y la metodología que hemos ido adquiriendo a lo largo del tiempo nos permiten trabajar a un buen ritmo y con una buena calidad. Pero puede que el cliente no sea consciente de ello. En ese caso es necesario explicárselo. A veces lo mejor es dejar las cosas claras desde el principio: “El plazo de entrega es éste. Puede que todo vaya rodado, y que acabemos algo antes, pero por si acaso surge algún imprevisto, es mejor que tomemos esta fecha como referencia más realista”.

Asunción 2. “No se puede resolver un viejo problema en poco tiempo”

Los clientes que llevan demasiado tiempo estancados con un problema suelen tener dificultades para entender que alguien pueda encontrar una solución original, fresca y creativa, en poco tiempo. Están hasta tal punto inmersos en el problema que no son capaces de verlo desde otra perspectiva. Por eso a veces recelan cuando el proyecto se realiza tan rápido. Piensan, seguramente, que nuestro objetivo es “deshacernos” de su proyecto cuanto antes para pasar a otro, y que hemos propuesto lo primero que se nos ha venido a la cabeza.

Lo que quizá no tienen en cuenta es que el entrenamiento, la creatividad y la energía que un profesional pone en su trabajo son capaces de romper un bloqueo que viene de largo. En ocasiones, un nuevo punto de vista es suficiente para conducirnos a la solución por el camino más corto.

Asunción 3. “Tengo que controlar el proceso”

Hay clientes que están acostumbrados a controlarlo todo en su relación con los proveedores. Por eso, a algunos de ellos no les hará gracia que aceleres más de la cuenta: están convencidos de que todas las decisiones deben pasar por sus manos, y de que tienes que ajustarte a su metodología y su forma de hacer las cosas. En otras palabras, prefieren que trabajes un poco más lento, a su ritmo, de forma que ellos puedan estar todo el tiempo encima, y puedan sentir que controlan plenamente el proceso.

“No puedo seguirte”

Muchas veces ocurre que el cliente no es capaz de cumplir los compromisos recogidos en la estimación inicial, por mucho que al principio haya insistido una y otra vez en la importancia de acabar cuanto antes el proyecto. Un ejemplo típico: el cliente se comprometió a pasarte determinados textos, determinadas imágenes, a elegir entre varias opciones, etc., pero luego no es capaz de “hacer los deberes” a tiempo, y tú tienes que quedarte esperando.

Como es lógico, en estos casos el cliente no tiene absolutamente ningún interés en que te adelantes a los plazos previstos.

“No tengo prisa por pagarte”

Tan sencillo como esto: algunos clientes no querrán que entregues antes de tiempo simplemente porque no pueden o no quieren pagarte antes. Este caso es más frecuente en una época de crisis económica como la que estamos viviendo.

Comunicación abierta

Casi todos estos riesgos pueden evitarse con una buena comunicación, explicándole al cliente desde el principio cuál es nuestra forma de trabajar.

Al fin y al cabo, todo el mundo es capaz de entender que necesitas ir sobre seguro en la estimación de los plazos, y que, al mismo tiempo, no tiene sentido dejar en la “nevera” un trabajo que ya está perfectamente realizado.

En cualquier caso, tal y como hemos explicado al principio, lo más común es que el cliente esté encantado de tener su proyecto listo antes de tiempo.

¿Cuál ha sido tu experiencia?

Puedes consultar el artículo 3 Ways Finishing Projects Ahead of Schedule Can Hurt You, publicado por Brian en FreelanceFolder.

1 comentario sobre “Los riesgos de entregar un proyecto antes del plazo comprometido”

  1. Blog del Freelance » Archivo del weblog » 7 buenas prácticas para ganarte al cliente dijo:

    [...] no te pases de listo/a. Como hemos comentado alguna vez, si finalizas el trabajo con demasiada antelación, acabarás levantando suspicacias. El cliente puede acabar pensando: “¿Por qué me dijo 10 días si en realidad podía hacerlo en [...]

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